Los productos químicos pueden afectar de muchas formas al medioambiente, insectos, mamíferos, peces, seres humanos. Para determinar este impacto se realizan estudios continuados. Por ejemplo, sabemos que el consumo de grandes peces es una importante fuente de contaminación de metilmercurio. O que el consumo de verduras verdes conduce a una mayor ingesta de tóxicos.
En el año 2002 se llevó a cabo un estudio para determinar el tipo de tóxicos en sangre. Para ello se seleccionaron 919 muestras de sangre. El 88% de las muestras mostraron una presencia de DDT y el 100% acumulaban restos de DDE. El 96 % presentaban hexaclorobenceno, el beta-hexaclorociclohexano y algunos PCB. Lo curioso es que el DDT dejó de usarse hace casi 40 años en España. Estos compuestos afectan de al sistema nervioso, son cancerígenos, y una larga lista más de efectos.
En el año 2004 un estudio concluyó que existía una mayor tasa de asma y alergias entre los niños que viven en hogares con donde el polvo contiene ftalatos. En el 2009 otro estudio Sueco descubrió que había una alta incidencia de niños con autismo en los hogares que contaban con pavimentos de vinilo.
En el año 2009 investigaciones del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y de la de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) ya nos advertían de que el incremento de la prevalencia del TEA podría deberse a causas no sólo biológicas, sino también ambientales; en este sentido, factores como diferentes tóxicos ambientales podrían ser los responsables de la creciente incidencia. Dos años antes de la publicación del estudio Norteamericano.
En Abril del 2010 se publicaba otro estudio relacionado con las causas posibles del autismo y de la neurotoxicidad de unos 200 productos químicos habituales. Un año después otro estudio nos hablaba de la posible conexión entre tóxicos y mutaciones genéticas relacionadas con el Autismo. En el mismo año sabíamos que gran parte de las placentas analizadas en España superan el tope de cinco nanogramos de metilmercurio. En concreto, el 70 por ciento de los casos supera este limite, y entre un 10 y un 15 por ciento lo hace en mucho.
También se publico un artículo donde aportábamos 16 estudios que mostraban evidencias sobre el uso de pesticidas y su relación con trastornos del neurodesarrollo. Se publico un artículo donde se plantea que una intoxicación por mercurio, sumada a una alta sensibilidad a este metal, es un indicador de riesgo hereditario para los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).
Sabemos que estamos rodeados de productos con un efecto neurotóxico, por ejemplo, hasta hace unos pocos años se usaba plomo en las gasolinas, sumado a compuestos mercuriados, arsénico, pesticidas, etc, combinados en el organismo producen un efecto múltiple. Muchos de ellos son bioacumulables y poseen un efecto como destructor endocrino. Todos estos tóxicos, cuando superan determinadas dosis producen efectos en los seres humanos tales como: partos prematuros; aumento del riesgo de abortos; malformaciones; alteraciones del aprendizaje en niños; debilitamiento del sistema inmunológico en niños; disminución de la calidad del esperma; alteraciones del desarrollo sexual; y una larga lista de efectos documentados. A su vez, estos químicos también generan respuestas de tipo epigenético. Por ejemplo, desordenes hormonales o de metilación.
Presencia de dioxinas en la leche de las madres alemanas. El descenso observado a partir de 1989 se debe a la aplicación de reglamentos ambientales más protectores para la salud humana y animal.
Un cambio en las políticas medioambientales es urgente. En Alemania, a partir de la promulgación de leyes más restrictivas el nivel de dioxinas en la leche de las madres alemanas descendió un 50% en menos de 10 años. Las evidencias se amontonan, y sin embargo, no parece que las políticas medioambientales mejoren. En la región de Antofagasta (Chile) la incidencia de Cáncer multiplica por tres la media nacional, y en lo que respecta a los trastornos del neurodesarrollo sencillamente no hay datos, aunque en base a una primera estimación, los datos asustaban. Sabemos que estos tóxicos afectan a las hormonas (entre otras muchas cosas), y si una mujer está embarazada ¿En qué forma van a afectar al feto estos desordenes? Podemos tener una casa y una dieta totalmente libre de tóxicos, pero, ¿qué sucede cuando salimos a la calle? De unas 3.000 sustancias tóxicas usadas de forma habitual, apenas veinte tienen estudios sobre su neurotoxicidad.
También sabemos que estos tóxicos pueden interferir directamente en como nuestro organismo establece sus defensas, y ya existen los primeros datos que indican que este tipo de contaminantes a su vez pueden ser causantes de desordenes en nuestro aparato digestivo. Supongo que el tandeo TEA y desordenes del aparato digestivo le va a parecer muy familiar. Existen algunas hipótesis que estudian también la posibilidad de que exista una predisposición con base genética a la obesidad y que esta predisposición pueda verse afectada también. De igual forma, podemos pensar que este tipo de efecto neurotóxico también influye en trastornos mentales como la ansiedad, depresión, psicosis. En suma, toda una serie de síntomas y efectos que a quienes conviven con los Trastornos del Espectro del Autismo les son demasiado familiares.
