martes, 25 de octubre de 2011

Mitos sobre el Autismo


Autismo no es sinónimo de personas indiferentes que viven aisladas en su mundo. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociarlo con “superación”, “esfuerzo”, “nobleza”, “cariño” o “sensibilidad”.
Afecta de forma diferente, así que no hay dos personas con autismo iguales y por eso no se puede nunca generalizar. Las áreas en las que se manifiesta son:

Dificultades –no incapacidad- en el lenguaje y la comunicación. Encontraremos personas que no hablan pero se comunican con gestos o pictogramas, y personas capaces de dominar varios idiomas.

Dificultades –no incapacidad- en las relaciones sociales. Encontraremos personas que eluden el contacto visual o se aturden en ambientes ruidosos, y personas que ofrecen conferencias.

Intereses restringidos y repetitivos, que con una buena estimulación pueden ampliarse siempre.

Los mitos que se deben evitar:

Carencia de sentimientos. Las personas con autismo sienten: lloran, se ríen, se alegran, se entristecen, se enfadan, sienten celos… En ocasiones pueden tener dificultades para canalizar las emociones, pero saben demostrar que las sienten.

Aislamiento en su propio mundo. Los esfuerzos por comunicarse son grandiosos. Ni viven en otra galaxia ni mirando a una pared. Forman parte del mundo, una sociedad donde hay cabida para la diversidad.

viernes, 21 de octubre de 2011

Para la familia


En nombre de mi hija, y en el de otros niños autistas que tratemos de seguir su ritmo y enseñarles con amor, no los obliguemos a entrar en nuestro mundo a la fuerza, al contrario tratemos de entrar en su mundo, compartamos con ellos a su manera y tratemos de convencerlo de venir al nuestro, ya verán que serán escuchados, solo tengan un poco de paciencia, sé que no es fácil, pero por nuestro hijos lo podemos todo, no les exijamos demasiado, preocupemos por hacerlos lo más felices posible, por la salud de tu hogar y de tu hija (o), no culpes a nadie, de hecho pienso que no hay que culpar, sino agradecer a Dios que nos ha regalado uno de sus hijos más especiales, Que Dios los Bendiga.